Vida, muerte, desesperanza y esperanza en el gueto

01/May/2011

CCIU, Martín Kalenberg

Vida, muerte, desesperanza y esperanza en el gueto

El aislamiento y las medidas que imponían los nazis para con los judíos en los guetos modificaron radicalmente la vida de los habitantes de los mismos. Resulta imposible concebir que un individuo viviera diariamente con una ingesta de 184 calorías por día (cantidad de calorías diarias asignadas a los judíos). Esta medida tuvo como consecuencia inmediata que el hambre se transformara en uno de los peores enemigos de los confinados en los guetos. Deliberadamente los alemanes trataban de hacer pasar hambre a los residentes pues solo les permitían comprar una pequeña cantidad de alimentos.

Algunos residentes tenían algo de dinero u objetos de valor que podían cambiar por comida ingresada de contrabando al guetos, sin embargo otros se veían forzados a mendigar para sobrevivir. Durante los largos inviernos el combustible para calefacción era escaso y mucha gente carecía de ropa adecuada. La gente, debilitada por el hambre y la exposición al frío, se enfermaba fácilmente.

Las condiciones de vida y las posibilidades de abastecimiento estaban relacionadas al grado de aislamiento y el número de personas que habitaban el gueto. En los casos en los cuales los judíos tenían cierto contacto con el “lado ario” (ya sea porque eran “abiertos” o por el hecho que los judíos trabajaban fuera del gueto) compraban provisiones a campesinos polacos no judíos. Esto se dio principalmente en los pequeños y medianos guetos. En los casos de mayores dimensiones (considerando el mayor hacinamiento y aislamiento) los medios considerados “ilegales” por los nazis (por ejemplo, el contrabando) fueron fundamentales para solventar el problema.

Los niños jugaron un rol fundamental para el abastecimiento de sus familias: atravesaban los muros, se colaban en la parte aria de las ciudades, comerciaban los últimos elementos de valor de sus familias con el objetivo de conseguir medios para saciar el hambre. Si eran atrapados por los nazis eran asesinados sin piedad.

Hablar de los valores presentes en la realidad de los guetos es hacer referencia a una situación límite que vivió la humanidad. En estas situaciones límites es difícil juzgar los valores morales desde un presente lejano a la Europa de la Segunda Guerra Mundial. De lo que sí no hay duda, es que la vida en los guetos resultó ser una prueba extrema de los valores imperantes.

El hambre, la falta de calefacción, higiene, agua y otras necesidades básicas peligraron la permanencia de cualquier valor moral reinante del momento. El hambre causó que el accionar de las víctimas limitara entre lo humano y lo no. El hambre amenazó muchas veces con romper los lazos familiares. El valor de la familia se vio modificado en el gueto, frente a la falta de las necesidades básicas anteriormente mencionadas, la dignidad humana, en muchos casos, fue desapareciendo.

Los roles familiares se modificaron durante la vida en los guetos lo que conllevó al desmantelamiento de este marco fundamental para la vida humana como es la familia. Tras la ocupación alemana muchos hombres huyeron al este europeo y muchos otros fueron secuestrados para trabajos forzados. En estos casos, las madres tuvieron un rol único para mantener a sus familias como unidades. En muchos otros casos, frente el debilitamiento de los marcos familiares, los niños fueron los protectores y los sustentos de familias enteras Los pequeños engañaban a los guardias y las barreras de los guetos; de esta forma su niñez desaparecía. Lo que conseguían se convertía el sostén de sus familias. En diversos guetos la vida familiar se invertía, ya que niños de hasta quince años mantenían a sus padres y hermanos menores.

Los valores morales de vieron modificados también en el accionar del liderazgo judío y en las decisiones de los profesionales en los guetos. Cómo distribuir recursos limitados frente a una demanda exponencialmente mayor a los recursos, fue uno de los dilemas morales que estaban presentes cotidianamente en la agenda comunitaria. En el caso de los médicos debían hacer frente a la falta de provisiones e instalaciones, aumento de enfermedades contagiosas y al mismo tiempo obedecer a las órdenes alemanas como la de prohibir los nacimientos de niños judíos.

Existió un valor que también se modificó e intensificó en el gueto: el valor de la supervivencia. Los judíos recluidos en los guetos mantuvieron una lucha constante por la supervivencia, saltear obstáculos y tener presente la voluntad de sobrevivir se transformó en una respuesta natural. El apego a la vida estaba caracterizado con ciertos valores morales y religiosos de la santificación de la vida.

(En base a materiales educativos de Yad Vashem)